Santo Domingo volverá a ser el escenario del derbi almeriense del poniente
La paupérrima situación económica de toda la categoría de bronce ha desviado las miradas de cara al séptimo clásico del poniente · Poli Ejido y Roquetas lo afrontan con urgencias por salir del descenso
PABLO LAYNEZ / DIARIO DE ALMERÍA
Poli Ejido y Roquetas se verán las caras el domingo. El clásico del poniente, máximo derbi almeriense en Segunda B durante las últimas temporadas, se presenta en un contexto poco agradable para el futbolista que ahora mismo defiende la camiseta celeste o la roquetera. "¿Me pagarán?", ésa es la pregunta del millón que ronda las cabezas de ambas plantillas, así como la de la gran mayoría de la categoría de bronce del fútbol español.
Las últimas semanas han sido muy convulsas en todo el grupo y uno de los principales focos de atención fue la provincia de Almería: tres futbolistas tuvieron que salir del Poli Ejido, mientras que la totalidad de la plantilla roquetera se amotinaba ante el anuncio de que hasta febrero no iban a tener sus nóminas. Así, por mucha buena voluntad que exista, es imposible tener la cabeza en el trabajo. Cada futbolista tiene una familia que mantener y no todo son goles y victorias. La vida siempre es lo primero.
Ejidenses y roqueteros llegan al séptimo clásico en Segunda B en una situación de extrema gravedad. En lo deportivo, ambos equipos están en zona de descenso y poco a poco va abriéndose brecha; en lo económico, los dos clubes se las ven y se las desean para hacer frente a las nóminas y sólo pueden vivir al día, no mirar al futuro. El Poli Ejido, para más inri, ha cesado esta semana a su entrenador. Los resultados no han acompañado a José Lirola y la junta directiva ejidense ha cortado por lo sano. Ahora trabajan a marchas forzadas para buscar un sustituto que se haga cargo del equipo con la mayor brevedad posible, aunque nadie se atreve a confirmar si estará para este domingo.
Sin embargo, el mayor peligro para los celestes radica en los impagos al árbitro. El Poli Ejido no pagó sus dos últimos arbitrajes y la Federación es tajante con esto: cuatro impagos y fuera. La junta directiva asegura que es un tema que están estudiando los administradores concursales, que tienen que dar luz verde para sacar el dinero y pagar, al igual que para hacer los dos fichajes que la dirección deportiva quiere para el mercado de invierno.
Unos pocos kilómetros más al este, los problemas son igual de graves que en El Ejido. El Club Deportivo Roquetas consiguió salvar el match-ball de la semana pasada, cuando toda la plantilla pidió su carta de libertad para marcharse. Pero la junta directiva consiguió dinero de unas arcas que estaban vacías y logró milagrosamente salvar una incomparecencia que parecía cantada. Los directivos han trabajado a contrarreloj y han logrado nuevamente que el compromiso de los jugadores con el club sea total, siempre y cuando no se repita una situación tan esperpéntica como la que ocurrió.
Así, finalmente Juanje y Raúl Guillén seguirán siendo roqueteros. La plantilla no se desintegra y tendrá que sacar fuerzas de flaqueza para afrontar la situación más difícil de los últimos años. Los roqueteros están en zona de descenso, a cinco puntos de la salvación, y con la moral por los suelos. Pero ganar un derbi, para unos o para otros, puede ser vital.
Un derbi marcado por la penuria

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